Neón de verdad.
Discos de verdad.
Una jukebox en un rincón cambia cómo se comporta la gente en la habitación. Alguien se acerca, elige algo, y de repente la conversación va de música. Eso es lo que compras.
Música que
tiene su sitio en casa
Desde los años cincuenta, la jukebox representa algo que un altavoz nunca ha llegado a ser: un mueble que da luz, hace sonar música y atrae a la gente. La forma nunca ha pasado de moda, con los tubos curvados, el cromo y los botones que se pulsan de verdad.
Lo de dentro sí ha cambiado. Nuestros modelos PureLine reproducen CD y vinilos, pero también hacen streaming desde el móvil por bluetooth. Pon un recopilatorio en vinilo, deja que tus invitados elijan algo o úsala como radio que, de paso, es la lámpara más bonita de la casa.
Tres modelos, del compacto al gran formato. El número del nombre es la altura en centímetros.
CD, vinilo
o los dos
Cada modelo tiene su propia página. Aquí abajo, de un vistazo, cuál te encaja.

PureLine 105
La 105 es el modelo que casi todo el mundo se imagina cuando oye la palabra «jukebox». La cúpula redondeada, los tubos que suben por los laterales, los adornos cromados alrededor de la rejilla del altavoz.

PureLine 105V
El mismo mueble que la 105, con una única diferencia que lo cambia todo: bajo la cúpula de cristal hay un tocadiscos de verdad. Pones un disco, bajas el brazo y lo miras girar, tras el cristal, con la iluminación alrededor..

PureLine 128V
La 128V es el modelo que se apodera de la habitación. 128 centímetros de alto, 66,5 de ancho y cinco altavoces, entre ellos un subwoofer de 6,5 pulgadas: es la primera de la serie en la que los graves se sienten de verdad en el pecho..
A la altura de los ojos
Una jukebox sobre una peana parece un mueble y no una caja en el suelo. La estrecha la eleva 21,5 cm, la ancha 32,5 cm, y los mandos quedan a una altura a la que los usas sin agacharte.